Consejos para el cuidado de la espalda. Principios del Método Pilates.

 A continuación voy a enumerar unos cuantos consejos que, seguramente, leerás con atención esperando encontrar en ellos la fórmula magistral para solucionar definitivamente tus problemas de espalda.

Son consejos gratuitos y fáciles de llevar a la práctica, dos razones de peso para que no los hagas. Parece absurdo lo que estoy diciendo pero he comprobado en numerosas ocasiones que las cosas que dependen de nosotros mismos no se llevan a la práctica o se llevan durante muy poco tiempo, nos aburrimos y buscamos, de nuevo, mas soluciones.

Solo si eres capaz de  integrar e introducir en tu filosofía de movimiento estas pautas habrás dado un grandísimo paso en dirección hacia la salud de la espalda y conseguirás ser, en casi todas las ocasiones, quien gestione de manera exitosa las crisis de dolor, bien volviendo a integrar lo que has ido olvidando bien acudiendo a un terapeuta que te ayude a salir de la crisis en pocas sesiones.

Parece que las cosas sencillas y que se encuentran al alcance de nuestra mano son menos efectivas, que preferimos acudir a consulta para que nos receten medicamentos con un sinfín de efectos secundarios e incompatibilidades.

Es una actitud perfectamente comprensible porque vivir con dolor es, en cierto modo, perder un poco de vida, sin embargo aceptar el dolor mientras está presente, escucharlo y tomar las medidas oportunas para combatirlo sin perjudicar nuestra salud general es un camino posible.

No digo que los medicamentos no sean necesarios, o las técnicas invasivas, ambos lo son en muchas ocasiones, pero si cuidáramos nuestra salud con estas pequeñas cosas que pueden formar parte de la vida como mantener una postura correcta en las acciones del día a día, beber el agua suficiente, comer fruta y verdura en cantidad, eliminar las grasas saturadas, caminar media hora diaria, aprender y mantener una postura correcta, entrenar la fuerza, la elasticidad, la resistencia, la flexibilidad, etc, podríamos necesitar menos los medicamentos y también podríamos ser mas felices…, porque el dolor da tristeza.

Y en concreto, para la salud de la espalda ¿Cuáles son las pautas?

1. Camina erguido, con el cuerpo colocado en la línea perpendicular entre suelo y techo, evitando posturas lesivas típicas como las de flexión de cadera, la cifosis o “chepa” y la cabeza adelantada.

  • La flexión de cadera en la ambulación produce sobrecarga lumbar y acortamiento crónico de los flexores de cadera (fibras altas del cuádriceps y psoas).
  • La hipercifosis provoca sobrecarga lumbar, de media espalda y aumento de la lordosis de la zona cervical, dibujando en tu espalda tres curvas mucho mas evidentes de lo que deberían ser y las tres pueden producir dolor y lesión.
  • La cabeza adelantada somete a mucha tensión a la musculatura posterior del cuello, al trapecio y, además, rectifica el tramo cervical.

2. Cuando te sientes hazlo erguido, con la cadera neutra (isquiones clavados en la base del asiento) y la columna elongada, tanto si la apoyas en el respaldo como si te mantienes en vilo. Hazlo aunque cueste y descansa de vez en cuando. Verás que, con el paso del tiempo, tienes que descansar menos y la postura que, al principio resultaba artificial e incómoda, se convierte en habitual, protectora y cómoda.

3. Practica el cierre de costillas y la conexión del ombligo hasta que se conviertan en mecanismos automáticos y si nunca se vuelven automáticos es que no los estás practicando lo suficiente o no sabes como hacerlo. Se trata de colocar el abdomen plano y fuerte, ni hundido hacia dentro ni prominente hacia fuera y hacer la intención, aunque no sea visible, de retirar la zona del vientre de la cinturilla del pantalón.

4. Respira con fluidez, sin bloqueos y aprovecha algunos momentos del día para hacerlo de manera consciente. Una respiración correcta, completa y amplia, es imprescindible para la  nutrición de la sangre, que necesita ese oxígeno para estar completa y realizar correctamente sus funciones orgánicas. Además, el diafragma, músculo principal de la respiración, ha de moverse hacia arriba y hacia abajo ampliamente y si no respiras con fluidez esto no ocurrirá.

5. Aleja los hombros de las orejas y atrásalos con moderación. Esta posición de los hombros coloca las escápulas en su sitio anatómico correcto y genera menos carga en la musculatura del cuello y los hombros. Recuerda o apunta por primera vez en tu cuaderno de ruta que si sobrecargas arriba (zona dorsal, hombro y cuello) lesionas abajo y si sobrecargas abajo (zona lumbar y cadera) lesionas arriba.

Para empezar y conseguir mucho beneficio es suficiente con estos cinco consejos que son, ni mas ni menos, que algunos Principios del Método Pilates. Si quieres entenderlos mejor visualiza con atención este vídeo.

A vosotros, a ti, te animo a intentarlo, ¡!ÁNIMO!!, INTEGRA ESTAS CINCO ACCIONES. La verdad es que no es tan fácil como aquí planteo pues acabar con los malos hábitos requiere un esfuerzo y bastante tiempo de trabajo consciente pero te aseguro que se consigue y el resultado merece la pena.

Por Vicky Timón

¿De verdad estás haciendo rehabilitación?

Para algunos seguro que me estoy metiendo donde no me llaman porque no soy médico rehabilitadora, ni fisioterapeuta, ni ostento titulación alguna relacionada con el ámbito sanitario según está establecido hoy en día en España, sin embargo, sí con la salud, soy osteópata, acupuntora y Médico de Medicina Tradicional China.

En los años que llevo dedicada a mejorar la movilidad de los pacientes no dejo de ver que, en muchos casos, la rehabilitación prescrita por los seguros médicos privados son insuficientes. No distinguen en edad ni condición física, no distinguen entre una patología aguda ni crónica ni post quirúrgica. Si el paciente no mejora se hacen mas sesiones pero no se revisa su caso con atención y si sigue sin mejorar las sesiones se acaban sin solución. El servicio no siempre es así, a veces damos con un médico rehabilitador y fisioterapeutas que se entregan, ojala fuera siempre así.

Esta forma de proceder puede funcionar en algún caso pues hay lesiones o dolencias que se curan con el tiempo y al fin y al cabo recibir todos los días electroestimulación, 5 minutos de masaje y hielo algo hace.

Y lo mismo que critico este sistema también elogio la labor de los fisioterapeutas que hacen su trabajo como si estuvieran cobrando normal y no míseramente, haciendo lo posible por sanar en los pocos minutos que tienen para trabajar con cada paciente. Elogio a las clínicas que si prometen rehabilitar hacen justamente eso, sin escatimar minutos, todos sabemos que trabajar con sociedades es duro porque se cobra poco y frente a eso solo cabe atender a muchas personas en un día. A esas clínicas y profesionales que saben como se llama su paciente y como evoluciona les doy las gracias por lo que han hecho por mi cuando he tenido la suerte de dar con uno de ellos.

A los que, aún teniendo la posibilidad de hacer bien su trabajo, no lo hacen, no les doy nada. Estos fisioterapeutas cansados de trabajar en estas condiciones de hoy en día tendrían que plantearse el siguiente asunto con seriedad: ¿estoy beneficiando a mis pacientes como cuando estudiaba la carrera pensaba beneficiarlos?, ¿me he quemado hasta el punto de no hacer bien mi trabajo, con descuido y sin gotita de amor?, ¿trabajaría de otra manera si tuviera más tiempo y cobrara mejor?… Que difícil, ¿verdad?. Tener mas tiempo y cobrar mejor. Entonces, ¿Qué hacemos?, ¿Cuál es la solución?.

Personalmente tuve la experiencia de caer en manos de una fisioterapeuta, con cierta fama en el pueblo en el que vivo, para recuperarme de una operación de rodilla compleja, reincidente y con una técnica que en aquel momento no se conocía apenas, injerto de tejido de cadaver.

Soy deportista, mi profesión enseñar a mejorar el movimiento y la funcionalidad del cuerpo sin caer en la lesión y la rodilla me tiene que durar todavía unos años hasta que necesite una prótesis. Pues bien, aunque la fisioterapeuta me dijo que conocía mi lesión y cómo se había realizado la cirugía, me indicó unos ejercicios contraproducentes y durante las maniobras de movilización de la articulación hacía una técnica que, mas adelante se supo, que me estaba desinsertando el injerto. Aunque a los osteópatas nos está prohibido usar la palabra “rehabilitación” yo rehabilito rodillas, hombros, zonas lumbares, etc., y sabía que lo que estaba ocurriendo no estaba bien pero, pensando en que quizás fuera yo la que estaba desinformada, la dejé hacer, confiando en su profesionalidad.

Al mes, el cirujano me dijo que no volviera a este sitio pero volví para contarle lo que había pasado y me dijo que ella sabía mucho más de rehabilitar que los cirujanos, que cada uno a su tarea y que en quien debía confiar era en ella. Acabé  recuperando la movilidad y funcionalidad de la rodilla por mi misma.

Quiero pensar que esto que me ha ocurrido a mi es un caso aparte, un caso de falta de reciclaje, de profesionalidad, de humildad y de egocentrismo.

Está claro que prefiero a los que hacen poco que a los que lo hacen mal. Los primeros dejan paso a los que si hacen las cosas bien y ponen empeño y los segundos hacen daño. Pero lo que realmente me gustaría y prefiero es que si vamos a rehabilitación nos rehabiliten, que si no saben o no pueden lo digan para así tener la oportunidad de buscar a otro profesional.

Por Vicky Timón