¿Cómo puede un gimnasio ayudara  tu empresa?

¿Cómo puede un gimnasio ayudara tu empresa?

Imagina que, gracias a la actividad física, tus empleados se volvieran mas entusiastas, eficaces y productivos. Imagina que el absentismo laboral disminuyera y que todos se sintieran capaces de desarrollar su trabajo con eficacia, que se sintieran mas fuertes, vitales, relajados y preparados para funcionar mentalmente al cien por cien. Imagina que tu también pudieras sentirte así…
Beneficios para los empleados
– Mejora la autoestima, la autoconfianza y el funcionamiento mental.
– Ayuda a mejorar los estados psicológicos y previene la ansiedad y la depresión.
– Ayuda a combatir el estrés y las tensiones.
– Eleva el nivel energético y vital.
– Fortalece el estado físico general.
– Aumenta la longevidad y la calidad de vida.
– Reduce el riesgo de padecer hipertensión, diabetes, obesidad, osteoporosis, descalcificación, insomnio, cáncer de colon, etc. – Empleados mas entusiastas y saludables.
– Fortalecimiento del estado físico general.
– Mejora del estado de ánimo.
– Prevención de procesos depresivos.
– Incremento de la eficacia y la productividad.
– Reducción de la incapacidad laboral.
– Menor rotación laboral.
– Mayor responsabilidad social.
– Mejora de la imagen corporativa.
Beneficios para las empresas
– Empleados mas entusiastas y saludables.
– Fortalecimiento del estado físico general.
– Mejora del estado de ánimo.
– Prevención de procesos depresivos.
– Incremento de la eficacia y la productividad.
– Reducción de la incapacidad laboral.
– Menor rotación laboral.
– Mayor responsabilidad social.
– Mejora de la imagen corporativa.
Todo esto es posible, porque hacer ejercicio de manera programada, con control, frecuencia y con la intensidad adecuada, produce gran cantidad de beneficios para el organismo. Cada persona es distinta y, por ello, el ejercicio actuará de manera distinta en cada uno de nosotros, pero siempre aportando salud, energía y buen humor.
Esto se debe a que, con el ejercicio programado, aumenta la actividad de hormonas como la adrenalina, serotonina, oxitocina, etc. Unas incrementan positivamente el estado de ánimo, otras producen sensación de bienestar y otras, incluso, aumentan el deseo sexual. Tentador, ¿verdad?.
Antes de empezar a hacer ejercicio sería interesante saber el estado de forma en el que te encuentras. Para eso están las valoraciones físicas, es decir, pruebas físicas que miden aspectos como la flexibilidad, fuerza resistencia, fuerza máxima, capacidad cardiaca o la cantidad de grasa y músculo que hay en tu cuerpo. Partiendo de estos datos ya puedes entrenar con conocimiento y programar tu trabajo en el gimnasio…, o pedir a un Entrenador Personal que lo programe por ti, y que te ayude a conseguir tus objetivos.
Solo necesitas tener ganas de sentirte mejor, ropa cómoda y un gimnasio. ¡TE ESPERAMOS¡
Entrenamiento cardiovascular

Entrenamiento cardiovascular

¿El entrenamiento cardiovascular que haces es el que necesitas?, ¿cuáles son tus verdaderos objetivos?, ¿te aburre hacer cardio?, ¿entrenas a diario y no ves los resultados? Si te sientes aludido sigue leyendo porque vamos a dar respuesta estas y a muchas otras preguntas que seguro alguna vez te has planteado.
El entrenamiento cardiovascular consiste en realizar actividades de movimientos cíclicos como andar, montar en bicicleta, correr, patinar, remar… o utilizar las máquinas cardiovasculares del gimnasio que simulan todos estos movimientos, con el objetivo de elevar y mantener el ritmo cardiaco por un tiempo determinado. Este tipo de trabajo mejora la capacidad del corazón para bombear sangre, fortalece músculos, tendones y articulaciones, y, realizado con una frecuencia cardiaca apropiada, utiliza la grasa como fuente principal de energía, por lo tanto, es el ejercicio “quemagrasa” por excelencia.
Además de los beneficios anteriores puedes sumarle los siguientes:
 Incrementa la tasa metabólica.
 Mejora los niveles de colesterol.
 Incrementa la secreción de la hormona del crecimiento.
 Incrementa el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo cual, a su vez, incrementa el estado de alerta.
 Mejora la digestión.
 Reduce los niveles de estrés.
 Potencia la resistencia del sistema inmune.
Si tu objetivo es quemar grasa deberás realizar mas de 30 minutos de ejercicio cardiovascular al menos 3 veces en semana, aunque lo ideal sería todos los días. Para que el entrenamiento sea mas eficaz, haz esta sencilla operación: 226 menos la edad y halla el 75 % de la cantidad resultante. Ejemplo: 226-31= 195 x 75 %=146,25 Con 31 años tendrías que realizar ejercicio a 146 pulsaciones por minuto para quemar grasa en una mayor proporción.
Hoy en día las máquinas cardiovasculares de casi todos los gimnasios tienen sensores para medir la Frecuencia Cardiaca (FC) y saber con exactitud, y en cada momento, cuales son tus pulsaciones, pero en caso de que no tengas esa equitación a tu alcance tendrás que hacerte con un pulsómetro, que puedes encontrar en cualquier tienda de deporte.
Si unimos el trabajo cardiovascular y el muscular tu programa de entrenamiento podría ser este:
Dedica tres días a la semana, durante 45 minutos cada día al trabajo cardiovascular, ya sabes: andar a paso ligero, correr, subir las escaleras de casa al ritmo de la música, hacer aeróbic en el gimnasio,…
Los dos días restantes haz tu tabla habitual de ejercicios de tonificación.
El fin de semana puedes descansar o disfrutar de alguna actividad al aire libre.
No olvides que cualquier sesión de ejercicio ha de empezar por un calentamiento. En el caso del ejercicio cardiovascular puede ser andar a paso lento durante 2 o 3 minutos, desplazarte con pequeños saltitos y mover los brazos haciendo círculos y/o movimientos de tijera.
Este calentamiento también valdría para los ejercicios de tonificación, pues lo que se busca con este paso previo es aumentar las pulsaciones y la temperatura del cuerpo para que las articulaciones se autolubriquen correctamente y el corazón se prepare para el ejercicio.
Para finalizar dedica 5 minutos a estirar las partes trabajadas, de esta manera tu organismo volverá a la calma y todo tu cuerpo te lo agradecerá, sobre todo los músculos, que necesitan descansar y recuperarse.
ALGUNAS PREGUNTAS RAZONABLES
¿Es malo hacer mucho ejercicio aeróbico?
Los extremos no son buenos. Hacer nada no es bueno y hacer mucho tampoco lo es, depende de la intensidad y las condiciones en las que lo hagas. Es importante crear un programa de entrenamiento en el que se integren variables tan diversas como alimentación, descanso, ocupación laboral, tiempo de ocio, etc.
Por otro lado habría que prestar mucha atención a las señales del cuerpo como el cansancio excesivo, dolor muscular, debilidad…, no obstante como premisa para eliminar rumores infundados una hora diaria es perfectamente aceptable.
¿Cuáles son los efectos del ejercicio aeróbico en el músculo?
El trabajo cardiovascular aeróbico es ideal para el músculo cardiaco y para la quema de grasa, sin embargo ya no lo es tanto para la creación de masa muscular, pues produce mayor destrucción que creación. El cuerpo humano está en constante destrucción y creación de tejidos…, de no ser así envejeceríamos en muy poco tiempo. Hay sistemas de entrenamiento que benefician la creación de tejido muscular, principalmente por las cargas de trabajo y los descansos entre sesiones.
Es muy importante alternar el trabajo cardiovascular con el muscular en la sala de pesas. Nuestros músculos necesitan estímulos mayores que los que nos proporciona, por ejemplo la carrera, para destruirse y volver a crearse.
¿Qué diferencia hay entre ejercicio aeróbico y anaeróbico?
Para el desarrollo de ejercicio aeróbico se utiliza mayormente el sustrato energético de la grasa y el oxígeno para producir energía. La grasa es una fuente de energía lenta, que se va quemando poco a poco, haciendo posible la realización de esfuerzos largos en el tiempo pero de intensidad moderada (FC media. 65%-75%). Caminata de una hora.
El ejercicio anaeróbico requiere de otro nutriente, los hidratos de carbono, para llevar a cabo el esfuerzo que implica. Tras un largo proceso orgánico se convierten en energía de mas corta duración pero de mayor intensidad (mas alta FC. 85%-95%).Sprint de 30 segundos.
¿Entonces que es mejor, alta o baja intensidad?
Depende de la forma física en la que te encuentres. Desde luego es mejor hacer media hora de ejercicio cardiovascular a baja intensidad que cinco minutos a alta intensidad porque no puedes mas. Lo ideal, si tus articulaciones te lo permiten, es ir elevando la intensidad, poco a poco, sin reducir la duración de la sesión. Por ejemplo, puedes rodar en la cinta durante 45 minutos a una velocidad de 8 km/h y cada 5 minutos hacer un intervalo de un minuto a 10 km/h. Si lo pruebas y te agotas tanto que no puedes seguir, no pares, reduce la velocidad, incluso anda hasta que te recuperes y vuelve a intentarlo. Si no acostumbras al organismo a esos estímulos nunca llegarás a conseguir subir ese escalón.
Ahora si, si tus articulaciones se resienten porque el impacto no es lo mejor para ellas es mejor cambiar de sistema de entrenamiento pues lo mas importante es la salud y si algo duele hasta el punto de producir una lesión quiere decir que no es bueno para ti. No todo el mundo puede someter a su cuerpo al estés articular que genera el impacto de la carrera, en este caso la solución está en buscar un tipo de ejercicio cardiovascular de menor impacto como puede ser el remo, la bicicleta o las máquinas elípticas…, también podrías andar deprisa o construir esos intervalos con cuestas y llanos en la cinta andadora.
ENTRENAR CARDIOVASCULAR A ALTA INTENSIDAD.
El entrenamiento interválico
Según la revista Medicine and Science in Sports and Exercise, cuando se entrena mediante intervalos de alta intensidad, la cantidad total de calorías que el cuerpo quema durante una hora después del ejercicio, se eleva hasta un 107% mas que con ejercicios de baja intensidad y larga duración. Esto se debe a que los ejercicios con intervalos que presentan picos del 70% o mas de la FC max. aceleran el metabolismo y éste se mantiene en este estado hasta tres horas después del ejercicio, un beneficio que no se obtiene con ejercicios de baja intensidad.
Los entrenamientos interválicos están diseñados para trabajar la resistencia cardiovascular a través de las subidas y bajadas de las pulsaciones.
Escala de Percepción del esfuerzo
Tendremos en cuenta una escala del 1 al 10 para establecer, de manera objetiva, la intensidad del esfuerzo, es decir, si en el 10 tenemos que parar debido a la alta intensidad, en el 5 estaremos cómodos, en el 3 resultará demasiado fácil y en el 7 estaremos “soportando” el esfuerzo. Cada practicante tendrá su escala particular en función de la forma física en la que se encuentre o de la capacidad orgánica para “aguantar” niveles altos de intensidad.
Entrenamiento de 20 minutos
Pues sabido esto, empezar el entrenamiento con un calentamiento de dos minutos a intensidad 5. Después del calentamiento subir a los niveles 6, 7 y 8 manteniendo el esfuerzo durante un minuto en cada estadío. Para completar los 20 minutos de entrenamiento cardiovascular, repite tres veces la secuencia, intentando subir de nivel en cada una de las series y termina con un minuto de vuelta a la calma en el nivel 5. Si necesitas mas tiempo para que las pulsaciones se normalicen (aprox. 90 ó 100 latidos por minuto) camina cuanto sea necesario…, es muy peligroso dejar de hacer ejercicio de golpe cuando el entrenamiento ha sido intenso.
Entrenamiento con intervalos de Alta Intensidad
Primero hay que establecer el tiempo de trabajo. Podrías trabajar con intervalos dos días en semana y con otro sistema cardiovascular diferente los otros tres o cinco días restantes. Una vez decidido el tiempo, por ejemplo, Empezar la actividad cardiovascular (remo, carrera, step, eliptica…) con un nivel de intensidad de 6.
Pilates, Fitball y Bosu:  nuevas tendencias

Pilates, Fitball y Bosu: nuevas tendencias

El mundo del fitness está evolucionando a marchas forzadas, tanto es así, que hasta hace poco nuestro principal objetivo era estar “simplemente” en forma. La dirección de esta evolución es hacia una actividad mucho mas concienzuda en cuanto a lo que llamamos cuerpo-mente. Actividades como Pilates, Fit Ball y Bosu nos acercan mucho mas a este tipo de trabajo en el que la propiocepción (trabajo neuromuscular) es uno de los objetivos principales.
El Método Pilates de tonificación corporal es un sistema único de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento. Refuerza y tonifica los músculos, mejora la postura, aporta flexibilidad y equilibrio, ayuda a recuperar la movilidad, sincroniza mente y cuerpo, y crea una figura mas estilizada, con resultados constatados e indiscutibles.
Lo bueno de este sistema es que, por un lado, puede satisfacer las necesidades y expectativas de una persona mayor con lesiones en la espalda y dolores articulares, y por otro lado las de un deportista profesional o las de una persona que quiera definir y moldear su cuerpo. Con el método Pilates se fortalecen músculos que, a menudo, olvidamos, mientras que los de mayor tamaño se tonifican y estilizan, dando lugar a un cuerpo equilibrado, ágil y armonioso.
El Fit Ball es un ejercicio seguro, efectivo y sobre todo de bajo impacto, que puede incluirse como actividad para grupos de distintos niveles y todas las edades. Se caracteriza por que proporciona ejercicios dinámicos o estáticos para todo el cuerpo, otorga fuerza y tono muscular, mejora el equilibrio y proporciona un seguro y efectivo estiramiento. Solo tienes que coger un balón gigante adecuado a tu estatura y seguir las secuencias de ejercicios que el profesor te indique.
Se habla del BOSU como la herramienta fitness del milenio. Creativo, versátil, desafiante y accesible, combina el trabajo de estabilización, la tonificación muscular y el equilibrio, convirtiendo esta actividad en un entrenamiento completo para todo tipo de practicantes. Se puede trabajar dinámico o estático, alto o bajo impacto, tonificación y resistencia muscular o estiramientos…, depende de los objetivos que te hayas propuesto.
Estas tres disciplinas, que ahora son deportivas, hasta hace poco eran herramientas utilizadas en las Terapias físicas y la rehabilitación. Hoy en día podemos integrarlas en nuestro plan de entrenamiento o clase colectiva estando seguros de que son muchos los beneficios que conlleva este tipo de trabajo.
El entrenamiento en un gimnasio ¿por dónde empiezo?

El entrenamiento en un gimnasio ¿por dónde empiezo?

 

Entrenar es realizar una o varias actividades físicas programadas para conseguir un fin.
En un gimnasio podrás entrenar en la sala de musculación (sistemas de entrenamiento muscular: volumen o hipertrofia, resistencia muscular, fuerza,…), el la zona de cardio (resistencia cardiovascular, velocidad, quema de grasa unido a la resistencia cardiovascular,…) y en clases colectivas. Si no tienes muy claro como hacerlo pero sabes lo que quieres conseguir puedes decidirte por la opción de contratar a un entrenador personal para que organice y diseñe un entrenamiento a medida, tanto dentro como fuera de las instalaciones.
Si utilizas las clases colectivas como herramienta para tu entrenamiento has de ser muy objetivo a la hora de seleccionar la actividad que te va a conducir hacia el objetivo. Por ejemplo, un ciclista en temporada de invierno podría entrar en las clases de ciclismo indoor o spinning pero antes debería informarse sobre el tipo de clase que da cada profesor, pues no todos ruedan al estilo profesional, hay muchos que introducen diferentes ejercicios sobre la bici que no son del agrado de los más puristas.
Si lo que quieres es muscular tu sitio es la sala de pesas. Oriéntate sobre la utilización de las mismas y los sistemas de entrenamiento para cada objetivo, por ejemplo, si quieres aumentar la resistencia muscular tendrás que trabajar con menos peso y más repeticiones, pero si quieres volumen la cosa cambia, tendrás que mover más peso, disminuir las repeticiones y descansar más entre series.
Si quieres aumentar la resistencia aeróbica o entrenar bajo techo, por ejemplo, para una maratón puedes utilizar las máquinas cardiovasculares (cinta de correr, bicicleta, remo, steppers, etc). Estas máquinas cuentan con la ventaja de programar y modificar la resistencia, las pendientes y la velocidad para que el entrenamiento que diseñes se parezca al que haría en el exterior.
Pero no todos han de ser objetivos deportivos de rendimiento, también puedes obtener numerosos beneficios y éxitos si quieres bajar peso, reducir el estrés, aumentar la agilidad e, incluso, hacer amigos.
NUEVAS TÉCNICAS DE ENTRENAMIENTO. EL MÉTODO PILATES
El mundo del fitness está en pleno proceso de desarrollo…, es un campo muy nuevo en el que cada día aparecen nueva maquinaria, disciplinas y teorías con mas o menos base científica. Una de estas nuevas disciplinas es el método pilates. Este método de ejercicios, con el que se trabaja todo el cuerpo obteniendo increíbles resultados, está arrasando y no es de extrañar si creemos lo que su creador Joseph Pilates dijo en cierta ocasión, “En diez sesiones notarás la diferencia, en veinte la verás y en treinta tu cuerpo habrá cambiado por completo”.
El gran beneficio de esta nueva técnica de entrenamiento es el compromiso mental. Cuando en clase decimos que “estires la pierna como si fuera una flecha y que intentes tocar con la punta del pie la pared de enfrente”, has de utilizar muchos músculos que quizá nunca has utilizado conscientemente, situando a la mente y el cuerpo ante un desafío que unifica su esfuerzo para conseguir esa meta. Al principio quizá parezca que los ejercicios no tienen nada que ver con la rutina diaria, sin embargo, con paciencia y perseverancia te darás cuenta de que son herramientas para la comprensión del cuerpo. A partir de ahí, el control muscular se puede aplicar a cualquier movimiento de la actividad diaria desde andar y correr hasta levantar y transportar un peso con la postura correcta.
¿Cuánto ejercicio es recomendable hacer durante la semana?
Una de las organizaciones más prestigiosas dedicadas al estudio de la actividad física y la salud (ACSM) dice que deberíamos hacer media hora, al menos, de ejercicio diario para mantener y/o aumentar el grado de salud, sea cual sea la edad.
De todos modos el cuerpo sabe pedir lo que necesita, sobre todo si le tenemos acostumbrado a ello. Solo tenemos que aprender a escucharle. Si puedes hacer ejercicio todos los días hazlo, y si es durante una hora en lugar de media mejor, la cuestión está en como distribuyes ese tiempo y la intensidad con que lo hagas.
¿Y como se distribuye?
Depende de los objetivos, pongamos el objetivo global de estar en forma. Si solo tienes media hora y tus ocupaciones diarias no te permiten andar deberías hacer cardio y musculación en días alternos. Respecto a la musculación, puedes trabajar un circuito general cada día o dividir los días por grupos musculares, esto requiere seriedad y constancia.
Si tienes una hora diaria deberías hacer cardio todos los días alrededor de media hora y musculación también todos los días, pero aquí si que has de alternar grupos musculares para no sobrecargarlos.
Ejemplo: Una semana tipo para una hora diaria.
• Tres clases colectivas a la semana con gran contenido aeróbico y alternando los días.
• Dos días mixtos en los que podríamos realizar cardio a una intensidad del 75%-80% de nuestra FC max. y media hora de trabajo muscular (la parte anterior del cuerpo un día y la posterior otro día) de alta resistencia.
Es importante que tu cuerpo descanse, aunque sea por partes, no es necesario parar de ejercitarse sin reducir la intensidad o cambiar de ejercicios o grupos musculares, es lo que se llama “descanso activo”
No pares de entrenar en vacaciones  – Ejercicios al calor del sol

No pares de entrenar en vacaciones – Ejercicios al calor del sol

Durante el verano, ya sea por gusto o por obligación, todos tenemos unos días de descanso en los que la tónica general es no seguir horarios, modificar las actividades que realizamos a lo largo del año y descuidar la alimentación y el ejercicio físico. Romper el ritmo habitual es bueno, supone una renovación para el organismo pero, en ocasiones, también un desequilibrio, sobre todo cuando entramos en la dinámica del “todo vale”. En este número apostamos por continuar cuidándonos en este largo periodo de tiempo libre ¿te apuntas?.

Mantener el ritmo de actividad física en los periodos vacacionales es importante por varias razones
1. Para evitar la bajada del ritmo metabólico:
 El organismo gasta calorías en función de la actividad que realiza. Si tienes un alto porcentaje de tejido magro (músculos) y, además, los mantienes activos quemarás más calorías que si tu porcentaje de grasa es alto y entras en un periodo sedentario. El metabolismo basal es la denominación que se le da al gasto energético que desarrolla el organismo para mantenernos vivos. En mujeres suele ser más bajo que en hombres debido a un mayor porcentaje de grasa subcutánea. Por norma general, estos valores oscilan entre 700 y 2000 kilocalorías de gasto al día, dependiendo de la forma física, de la genética y de otros factores orgánicos como, por ejemplo, las disfunciones hormonales (hiper e hipotiroidismo) y los estados de estrés, en los que la actividad hormonal hace que el metabolismo basal aumente. Los niños tienen tasas metabólicas muy altas y una de las razones es la proporción entre tejido graso y tejido magro.
Por otro lado, cuanto más alta es la temperatura mas baja el metabolismo basal, por ejemplo, se calcula que en los trópicos, en donde las temperaturas medias son de 25ºC, el metabolismo disminuye aproximadamente en un 10%.
2. Para no perder los logros conseguidos durante un año: De un estudio realizado con deportistas lesionados, que tuvieron que guardar reposo absoluto, se llegó a la conclusión de que la inactividad reduce enormemente las capacidades físicas básicas, sobre todo la fuerza y la elasticidad, en muy poco tiempo. Bien es cierto que después volvieron a recuperar los niveles normales pero, en su caso, no era de extrañar porque sus cuerpos estaban habituados a los requerimientos del deporte de alto nivel cosa que no ocurre con la mayoría de los usuarios de gimnasio con una rutina de trabajo de una o dos horas al día. Por lo tanto, cuanta más forma física mayor y más rápida recuperación de la misma.
3. Para compensar los excesos: Las vacaciones suelen ser periodos en los que hacemos la vista gorda ante alimentos que no solemos comer a lo largo del año. Contienen más azúcares, hacemos mezclas complejas de difícil asimilación, los desayunos se hacen más copiosos y también las cenas. Necesitas un mayor gasto de energía para compensar una mayor ingesta y la energía gastada solo aumenta, en condiciones normales, con el ejercicio.

Las calorías consumidas en forma de energía durante un día dependen de factores como el grado de intensidad de la actividad laboral, el metabolismo basal y la actividad física realizada. Por medio de la siguiente tabla podrás comprobar o hacerte una idea aproximada del consumo calórico de ciertas actividades. Como dato curioso, en situaciones de actividad física extrema, nuestras necesidades energéticas pueden aumentar hasta 50 veces las calorías consumidas que consumimos en reposo.

Subir escaleras corriendo o hacer atletismo de alto nivel consume 1000 Kcal/hora aprox.

Correr a 12 km/h, jugar al futbol o escalar consume 455 Kcal/hora aprox.

Trotar a 6 km/h, montar en bicia a 18 km/h o bailar consume 325 Kcal/hora aprox.

Caminar a 5 km/h, trabajar en un taller o jugar al golf consume 163 Kcal/hora aprox

Realizar actividades sentado consume 98 Kcal/hora aprox.

Estando tumbado consumes 65 Kcal/hora aprox.

Guía de uso para hacer deporte en verano
Según el secretario de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte, Fernando Jiménez, deberíamos seguir estos consejos para que nuestro entrenamiento diario sea un éxito en lugar de un peligro para la salud.
Respecto a la vestimenta hemos de elegir ropa que favorezca la pérdida del calor corporal, a ser posible, de tejidos naturales, holgada y de colores claros.
También es recomendable llevar gorra, calcetines finos, zapatillas de materiales ligeros y gafas de sol.
El ambiente ha de ser propicio en cuanto a temperatura y grado de humedad. Por ejemplo, con 32 grados y una humedad relativa del 80% el cuerpo no es capaza de eliminar el calor a través del sudor y podemos provocar el llamado “Golpe de calor”, con consecuencias muy graves para la salud.
Si hace calor pero corre una brisa o hace viento las condiciones se hacen más favorables.
Recuperar el líquido perdido es importante para evitar la deshidratación y el protocolo es el siguiente: antes de empezar hay que beber un vaso de agua, durante la práctica se recomienda beber un vaso cada media hora y al finalizar se ha de ingerir, al menos, 1,5 litros por cada kg de peso perdido.

Necesitamos beber líquido
Nuestro organismo está diseñado para mantener una temperatura constante, compatible con la vida, a esta función se le llama termorregulación y si no estuviéramos compuestos de un alto porcentaje de agua no podríamos llevarla a cabo.
La temperatura corporal se regula a través del sudor y de la eliminación del agua por las mucosas, por eso es tan importante beber líquido en cantidad suficiente. No es necesario que todo el líquido que bebamos sea agua. Necesitamos unos tres litros diarios y la mitad aproximadamente la obtenemos de los alimentos.
El líquido que contiene nuestro cuerpo posibilita el transporte de nutrientes a las células y, a su vez, contribuye a que podamos expulsar las sustancias de desecho. También es el medio por el que se comunican las células, hace de transporte para el oxígeno y nutre los tejidos.
Gracias al agua podemos asimilar los nutrientes de los alimentos y favorecer el correcto funcionamiento de nuestros órganos.
Haz balance del líquido que ingieres cada día. Ahora, en verano la necesidad aumenta y si no eres de los que beben la cantidad necesaria intenta incluir en tu dieta alimentos ricos en agua, como la sandía, o bebidas no azucaradas como infusiones frías o zumos de fruta natural. El gazpacho y las sopas también son platos con una alta cantidad de agua.

Retención de líquidos: el eterno problema del verano
Básicamente es la hinchazón de tejidos blandos debido a una acumulación de líquidos. La retención suele aparecer durante el embarazo, la menopausia y pre-menopausia, en muchas enfermedades cardiacas, renales y/o hepáticas y también por sedentarismo, una mala alimentación, falta de agua y factores climáticos, aunque estos últimos en menor medida.
La retención de líquidos es uno de los factores ocultos del aumento de peso y cuando aparece nos sentimos impotentes echándole la culpa a la cercanía al mar a las hormonas o al calor. Sigue estos consejos pare evitar, en la medida de lo posible, un aumento de esa retención:
Aliméntate con una dieta rica en vegetales y frutas con un alto contenido en potasio, agua y líquidos diversos. Evita un exceso de sal en las comidas, puedes sustituirla por hierbas aromáticas, ajo, limón, cebolla y vinagre. El alcohol y la falta de proteínas también pueden ser causa de la retención de líquidos.
La edad y el estilo de vida se han de tener en cuenta a la hora de elegir el tipo de alimentación. El organismo de una persona de edad avanzada no tiene la misma capacidad para metabolizar el alimento que el de una persona joven, sobre todo si hay medicación por medio.
Realiza ejercicio de forma regular y constante, teniendo en cuenta factores como la edad, estado de forma física, lesiones y condiciones ambientales. No es lo mismo tener 25 años que 50 a la hora de hacer ejercicio. En condiciones similares de forma física, una sesión de media hora puede ser el calentamiento del primero y la parte principal del segundo.

Pilates Online | Pilates Vicky Timón
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