En los años 70, en Suiza, esta pelota gigante se dio a conocer como una eficaz herramienta utilizada en terapias físicas y de rehabilitación, sobre todo en los tratamientos de problemas de equilibrio y postura, afecciones neurológicas, de espalda, rodilla y hombro. 20 años después, en Estados Unidos, dos fisioterapeutas crearon un programa especial de ejercicios para Fitness, FIT BALL, con el objetivo de trabajar no solo en el campo de la rehabilitación, sino también después de esta, para evitar otras posibles lesiones. Mas tarde, los programas de entrenamiento con Fit Ball llegaron a Europa y otros países del mundo. Desde entonces son muchos los que se han unido a esta manera dinámica y eficaz de hacer ejercicio.

Con el fit ball se pueden hacer ejercicios de bajo impacto, seguro y efectivo, adecuados para cualquier persona, independientemente del nivel de forma física y de la edad.

Principales beneficios del fit ball
1. Proporciona ejercicios dinámicos y/o estáticos para todo el cuerpo
2. Otorga fuerza y tono muscular
3. Ayuda a mejorar el sistema aeróbico
4. Mejora la postura
5. Mejora la coordinación y el equilibrio
6. Aumenta la flexibilidad (estiramiento, elongación y movilidad articular)
7. Aumenta la conciencia del cuerpo y su posición
8. Trabaja la resistencia muscular general
9. Ayuda a eliminar el estrés de la vida diaria
10. Relaja y hace posible adoptar posturas de estiramiento diferentes y muy efectivas

Podemos considerar el fit ball como una nueva tendencia orientada a la consecución de una buena forma física y mental y, por ello, incluirla en nuestro plan de entrenamiento o clase colectiva estando seguros de que, como hemos visto, son muchos los beneficios que conlleva este tipo de trabajo. Solo tienes que coger un balón gigante adecuado a tu estatura y seguir las secuencias de ejercicios que el profesor te indique, aunque no necesariamente tiene que ser en un gimnasio. Si tienes tu propio balón y una buena tabla de ejercicios prácticamente tienes un gimnasio en casa.

Beneficio físico y mental
Al ser una base inestable obliga al trabajo de grupos musculares, mas o menos profundos, como los lumbares y estabilizadores de la cadera, involucrados en la prevención de las lesiones de espalda. Solamente el hecho de sentarte sobre un Fit Ball hace que el cuerpo tenga que realizar pequeños y constantes ajustes de postura para mantener el equilibrio. Esto, a su vez, favorece el fortalecimiento de los músculos de la espalda, sobre todo los intervertebrales, y refuerza las estructuras articulares de las vértebras.

Físicamente, este proceso de estabilización supone un esfuerzo para el sistema neuromuscular que, poco a poco, ira automatizando los movimientos y convirtiéndolos en patrones habituales, cosa que nos ahorrará bastante energía.

Mentalmente, el hecho de tener que pensar en eso ya te lleva a no poder prestar atención a otras cosas…¿imaginas lo desestresante que puede ser esto para tu mente?. Por otro lado, la diversión que provoca botar y deslizarse sobre una pelota gigante es algo novedoso, no implica dificultad, es deshinibidor y nos transporta a la niñez o, por lo menos, rescatamos un poquito de ese sentimiento infantil. Por regla general, las personas que salen de una clase de fit ball lo hacen sonriendo.

Un Fitball para cada estatura
Antes de embarcarte en la aventura de probar esta nueva modalidad de ejercicio asegúrate de que el balón es adecuado a tus medidas. No sería imposible trabajar con un balón de medidas inadecuadas pero si que puede ocurrir que aumente la dificultad de los ejercicios o que la técnica no sea la correcta.

Las tres medidas comerciales de Fit Ball, es decir, las que puedes encontrar en las tiendas son de 55, 65 y 75 cm. de diámetro y, teóricamente, lo ideal es que si no mides mas de 1,65 m. optes por el pequeño, si tu estatura es de 1,75 m. elijas el mediano y si eres mas alta te vayas al mas grande. Pero lo que no falla es lo siguiente: siéntate en el FitBall y comprueba que tus rodillas formen un ángulo un poco mayor de 90º, si es así, ese es tu balón.

EJERCICIOS
1. Piernas y bíceps: Apoya la espalda contra la pelota y adelanta los pies, mas o menos medio metro. Flexiona las rodillas hasta los 90º y, a la vez, eleva las pesas flexionando los codos. La pelota rodará contra la espalda. 3 series x 10 repeticiones.
NOTA: comprueba que las rodillas, al flexionarse, no adelantan a los pies pues, de lo contrario, la base de la rótula estaría acusando demasiada presión y un número elevado de repeticiones podría causar una lesión.
2. Equilibrios: Coloca el empeine sobre la pelota y da un saltito hacia delante, alejándote de ella. Flexiona la rodilla y acerca el tronco a la pierna, manteniendo la espalda recta y la mirada hacia el suelo. Es importante que cuando bajes extiendas la rodilla y cuando subas la flexiones. La pelota rodará contra la pierna. 2 series x 10 repeticiones cada pierna.
NOTA: Los ejercicios de equilibrio son muy buenos para trabajar la propiocepción o trabajo neuromuscular de la rodilla y el tobillo en los programas de rehabilitación y recuperación del movimiento.
3. Pectoral y tríceps: Apoya las manos en los laterales de la pelota y extiende las rodillas intentando que los hombros queden en la línea de las manos. Flexiona los codos acercando el pecho a la bola. 2 series x 10 repeticiones.
NOTA: Es importante que empujes el ombligo hacia la columna para evitar que la cadera caiga hacia abajo pudiendo dañar la zona lumbar.
4. Glúteo y gemelo: Túmbate con los hombros sobre la pelota, las rodillas flexionadas y la mirada al techo. Mueve la cadera, flexionando y extendiéndola, con movimientos pequeños, sin que el tronco se mueva. 3 series x 10 repeticiones.
NOTA: Mantener estable el tronco evitará dolores de espalda. El beneficio aparece cuando se articula la parte baja de la espalda, movilizando zonas que, en algunos casos, son estructuralmente planas.
5. Aductor y abdomen: Con los pies apoyados suavemente en la pared y las manos en la nuca, flexiona el tronco acercando la cara a la pelota. 3 series x 20 repeticiones.
6. Abductor y abdomen lateral: Túmbate lateralmente sobre la pelota con la mano apoyada en el suelo y las piernas extendidas. Imagina tu cuerpo como una flecha. Eleva la pierna y el brazo, manteniendo una postura elegante. 2 series x 8 repeticiones cada lado.
NOTA: La rodilla de la pierna que se eleva tiene que mirar al frente y el cuadriceps de la pierna de apoyo ha de estar fuerte para estabilizar la otra rodilla.
7. Isquiotibiales y espalda: Túmbate en el suelo con los talones sobre la pelota y las rodillas flexionadas. Eleva la cadera sin que la pelota se mueva, buscando la sensación de tener un tronco muy largo. 2 series x 10 repeticiones.
8. Relajación y estiramiento: Túmbate sobre la pelota, boca arriba, apoyando desde la zona lumbar hasta la cabeza, y relájate. Puedes elegir entre abrir los brazos o llevarlos hacia atrás, lo importante es que busques una posición en la que te encuentres a gusto.