¿De verdad estás haciendo rehabilitación?

Para algunos seguro que me estoy metiendo donde no me llaman porque no soy médico rehabilitadora, ni fisioterapeuta, ni ostento titulación alguna relacionada con el ámbito sanitario según está establecido hoy en día en España, sin embargo, sí con la salud, soy osteópata, acupuntora y Médico de Medicina Tradicional China.

En los años que llevo dedicada a mejorar la movilidad de los pacientes no dejo de ver que, en muchos casos, la rehabilitación prescrita por los seguros médicos privados son insuficientes. No distinguen en edad ni condición física, no distinguen entre una patología aguda ni crónica ni post quirúrgica. Si el paciente no mejora se hacen mas sesiones pero no se revisa su caso con atención y si sigue sin mejorar las sesiones se acaban sin solución. El servicio no siempre es así, a veces damos con un médico rehabilitador y fisioterapeutas que se entregan, ojala fuera siempre así.

Esta forma de proceder puede funcionar en algún caso pues hay lesiones o dolencias que se curan con el tiempo y al fin y al cabo recibir todos los días electroestimulación, 5 minutos de masaje y hielo algo hace.

Y lo mismo que critico este sistema también elogio la labor de los fisioterapeutas que hacen su trabajo como si estuvieran cobrando normal y no míseramente, haciendo lo posible por sanar en los pocos minutos que tienen para trabajar con cada paciente. Elogio a las clínicas que si prometen rehabilitar hacen justamente eso, sin escatimar minutos, todos sabemos que trabajar con sociedades es duro porque se cobra poco y frente a eso solo cabe atender a muchas personas en un día. A esas clínicas y profesionales que saben como se llama su paciente y como evoluciona les doy las gracias por lo que han hecho por mi cuando he tenido la suerte de dar con uno de ellos.

A los que, aún teniendo la posibilidad de hacer bien su trabajo, no lo hacen, no les doy nada. Estos fisioterapeutas cansados de trabajar en estas condiciones de hoy en día tendrían que plantearse el siguiente asunto con seriedad: ¿estoy beneficiando a mis pacientes como cuando estudiaba la carrera pensaba beneficiarlos?, ¿me he quemado hasta el punto de no hacer bien mi trabajo, con descuido y sin gotita de amor?, ¿trabajaría de otra manera si tuviera más tiempo y cobrara mejor?… Que difícil, ¿verdad?. Tener mas tiempo y cobrar mejor. Entonces, ¿Qué hacemos?, ¿Cuál es la solución?.

Personalmente tuve la experiencia de caer en manos de una fisioterapeuta, con cierta fama en el pueblo en el que vivo, para recuperarme de una operación de rodilla compleja, reincidente y con una técnica que en aquel momento no se conocía apenas, injerto de tejido de cadaver.

Soy deportista, mi profesión enseñar a mejorar el movimiento y la funcionalidad del cuerpo sin caer en la lesión y la rodilla me tiene que durar todavía unos años hasta que necesite una prótesis. Pues bien, aunque la fisioterapeuta me dijo que conocía mi lesión y cómo se había realizado la cirugía, me indicó unos ejercicios contraproducentes y durante las maniobras de movilización de la articulación hacía una técnica que, mas adelante se supo, que me estaba desinsertando el injerto. Aunque a los osteópatas nos está prohibido usar la palabra “rehabilitación” yo rehabilito rodillas, hombros, zonas lumbares, etc., y sabía que lo que estaba ocurriendo no estaba bien pero, pensando en que quizás fuera yo la que estaba desinformada, la dejé hacer, confiando en su profesionalidad.

Al mes, el cirujano me dijo que no volviera a este sitio pero volví para contarle lo que había pasado y me dijo que ella sabía mucho más de rehabilitar que los cirujanos, que cada uno a su tarea y que en quien debía confiar era en ella. Acabé  recuperando la movilidad y funcionalidad de la rodilla por mi misma.

Quiero pensar que esto que me ha ocurrido a mi es un caso aparte, un caso de falta de reciclaje, de profesionalidad, de humildad y de egocentrismo.

Está claro que prefiero a los que hacen poco que a los que lo hacen mal. Los primeros dejan paso a los que si hacen las cosas bien y ponen empeño y los segundos hacen daño. Pero lo que realmente me gustaría y prefiero es que si vamos a rehabilitación nos rehabiliten, que si no saben o no pueden lo digan para así tener la oportunidad de buscar a otro profesional.

Por Vicky Timón